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RADICALISMO DEL CÓDIGO DE LA SALUD CONSTITUYE UNA AMENAZA AL SECTOR DE ALIMENTOS Y BEBIDAS

El proceso de elaboración del Código de la Salud y de los reglamentos relacionados con este cuerpo legal reflejan una posición adversa a la industria de alimentos y bebidas, sin considerar que este sector productivo entrega productos saludables a los consumidores,  contribuye al desarrollo económico y es una de las mayores fuentes de empleo del país.

Semejante actitud afecta a toda la cadena agroalimentaria y ha causado profundo malestar en ese sector productivo, representado de manera principal por  la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB).

El Código de la Salud, tal como está planteado, afecta a la industria en los siguientes campos esenciales para su funcionamiento:

 

●     Impone obstáculos al acceso a productos que deberían ser de libre expendio tanto alimenticios como destinados al cuidado de la salud.

●     Genera superposición de normas y crea confusión en la actividad industrial en aspectos sobre los cuales ya existen regulaciones para los productores y protección para los consumidores.

●     Muestra prevención y prejuicios contra industria procesadora de alimentos y bebidas, tanto que llega a denigrar esta actividad como si fuera perniciosa, perjudicando a un enorme sector productivo y social que abarca desde las tareas de campo hasta la producción y exportación de alimentos, que son indispensables para la seguridad alimentaria y la obtención de divisas.

●     Utiliza categorías arbitrarias que antes de emplearse deberán estar validadas y aceptadas a nivel internacional, como son las denominaciones de alimentos ultraprocesados, saludables, nocivos, cuya determinación final quedará al arbitrio subjetivo de la autoridad de turno.

●     Incluye términos inconvenientes al etiquetado de alimentos y bebidas.

●     Disuade la inversión y creación de empleo porque el proyecto además está plagado de sanciones desproporcionadas en contra de las empresas productoras o comercializadoras de alimentos, bebidas y farmacéuticas.

 

 

Los cambios constantes de normas inconsultas para el sector agroalimentario significa un impacto adverso contra el 42% del PIB manufacturero del país, que ha creado 250.000 puestos de trabajo directo y en actividades conexas, desde el campo hasta las exportaciones, que dejan un saldo positivo de 1.200 millones de dólares en la balanza comercial.

 

ANFAB hace un llamado a las autoridades para que tomen en cuenta las argumentaciones de los productores nacionales de alimentos y bebidas, a fin de llegar a diversos acuerdos y normas que garanticen los derechos de los consumidores en un entorno productivo estable, en el que sea posible la subsistencia y crecimiento de la industria.

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