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El Ecuador que nos alimenta

¿Ecuador tiene lo necesario para nutrir a su gente? Puede parecer una pregunta inocente, pero detrás hay una respuesta que engloba las políticas públicas y las acciones privadas. Podemos pensar que no, porque en el país comemos fritada, ceviche de camarón, empanadas de morocho… podríamos pensar que solo comemos grasas.

Pero comer grasas no está mal, porque “ninguna comida es mala, solo depende del uso que se le da”, explica Manuel E. Baldeón, PhD en Nutrición y profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica Equinoccial.

Manuel Baldeón, PhD en Nutrición y profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica Equinoccial.

La realidad es que en Ecuador disponemos de los alimentos necesarios para gozar de una nutrición de calidad, solo es necesario conocer un poco más los productos que tenemos a mano. Entonces, ¿hay que comer fritada, ceviche de camarón y empanadas de morocho? La respuesta es sí, porque aportan los seis componentes esenciales: grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y agua, aunque, claro está, no hay que abusar de su consumo.

Sin embargo, al día de hoy se prefieren otro tipo de preparaciones y de alimentos, muchos de ellos provienen de supermercados y restaurantes.

Según la Encuesta Nacional de Salud, elaborada por el Ministerio de Salud del Ecuador, “la mayoría de países del mundo, en especial los países de ingresos medios y bajos, están atravesando por una etapa de transición nutricional” y por eso se han modificado las preferencias alimentarias de la población hacia un cambio en la composición de la dieta. Esto se debe al “desarrollo económico, las innovaciones tecnológicas y las modernas técnicas de mercadeo”. Se ha pasado del consumo de dietas con alto contenido de carbohidratos complejos y fibra, al consumo de “dietas ricas en grasas, grasas saturadas y azúcares simples”. Es decir, ahora preferimos las hamburguesas, las papas fritas y las golosinas.

¿Pero se debe prohibir su consumo? No, porque también aportan componentes nutritivos para el cuerpo. Además, recientemente se ha demostrado que no existe asociación entre el consumo de grasas saturadas y bajo consumo de sodio con el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Durante largo tiempo algunos alimentos han sido incomprendidos o mal utilizados, por ejemplo, el azúcar de por sí no es perniciosa porque aporta energía. La sal, por su parte, tiene fama de causar trastornos en la presión arterial, pero es un elemento esencial sin el cual un ser humano no puede vivir.

Pero esa información no ha llegado a la base popular, por lo que es muy importante que se establezcan políticas públicas basadas en conocimientos actuales y así proveer información correcta a la población. Baldeón aclara que se debería revisar el rotulado de semáforo, que está vigente en Ecuador, porque no está acorde con la evidencia científica nutricional.

Otro ejemplo de alimentos incomprendidos o mal usados son las gaseosas, que se han visto castigadas en la actualidad por una mala fama e incluso un impuesto especial, aunque son una fuente de agua limpia y de energía -por su contenido de azúcares y glucosa- para una persona que no tiene acceso al agua potable.  Sin embargo, abusar de las gaseosas, o de cualquier otro alimento, es perjudicial.

La clave, afirma Baldeón, es balancear bien los alimentos que provienen de distintas zonas del país, ya que son excelentes en términos nutricionales. Sin problemas se puede acceder a los granos y la papa de la sierra, los mariscos y la carne de la costa, y la yuca y las frutas de la Amazonía. “Podríamos tener una de las mejores dietas del mundo”, afirma el experto.

El truco está en saber mezclar y la mayoría de los ecuatorianos deberían aprender a hacerlo.

En la dieta nacional se ve normal que en una sola comida se sirva arroz, fideo y pan. Es decir, todo blanco.

Pero se trata de diversificar y lo ideal es hacerlo con una comida de colores. Por ejemplo, si se combinan arroz con menestra de fréjol, más ensalada de lechuga y tomate, obtenemos un almuerzo de colores blanco, café, verde y rojo. Y eso se puede hacer con todos los alimentos que consumimos, como el plátano, la yuca, las arvejas, la papa, los mellocos, etc.

No tener una adecuada formación nutricional es tan perjudicial como no realizar ejercicio, ya que no se queman las calorías que se han ingerido.

Si a eso se le suma que una persona hace mucho menos ejercicio de lo que hacía cuando era joven y casi nada en comparación con otras épocas, entonces se puede entender el porqué existen problemas de sobrepeso.

“La dieta depende del nivel de actividad de la persona y del lugar donde vive”, explica el profesor. Un deportista de élite bien entrenado, necesita consumir 6000 calorías diarias para que su cuerpo tenga toda la energía que necesita, eso equivale a más de 12 hamburguesas.

Lo que sería una dosis letal para un oficinista, que muchas veces no quema ni siquiera las 2000 calorías diarias que se recomienda en todas las dietas.

Evidentemente, la dieta de la ciudad y la de los sectores rurales es completamente distinta. Según la ENSANUT, “el suministro de alimentos en áreas rurales generalmente proviene de la producción local de alimentos, en áreas urbanas la adquisición de alimentos se produce a través de la compra. Esto ofrece nuevas opciones para el consumidor, incrementándose el consumo de alimentos procesados”.

Por ende, observar con detenimiento el número de calorías ingeridas (teniendo en cuenta que son distintos los alimentos del área rural que los del área urbana porque su aporte nutricional es diferente), ayuda a una mejor nutrición de los ciudadanos.

Baldeón dice que hay que educar a la gente para que coma mejor, y para lograrlo se necesita de una guía de nutrición donde se expliquen cuáles son los alimentos que debemos consumir con mayor frecuencia. En Guatemala esta guía se muestra como una olla, en Estados Unidos es un plato y en Ecuador no existe y ni siquiera está en proceso.

En la guía de nutrición se refleja la tradición gastronómica de cada pueblo, aparecen los alimentos autóctonos de cada región y por eso se puede saber que un plato bien armado en términos de calorías en España, es lo mismo en Italia, Japón y Ecuador, aunque difieran los insumos y las preparaciones.